lunes, 7 de junio de 2010

La Oracion Intercesora que Satanas teme

Por: Rvdo Carlos Linares

El enemigo no tiene ningun temor por ver todo el arsenal de armas que reune el mundo para desafiarlo,tampoco ningun poder economico ni politico, pero hay algo que si tiene mucho pavor y es cuando un intercesor se pone en brecha delante del Señor, Jesus dijo:
“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). Estas palabras están tan llenas de las promesas de Dios. Dios quiere que nos unamos en su nombre y Él hará la obra. Dios no pide una multitud para orar, su palabra nos dice: dos o tres. Hay ministerios que no se motivan porque solo hay dos o tres. Estamos tan acostumbrados a ver iglesias con una gran multitud de personas, eso no le impresiona a Dios. Dios solo busca que lo adoren en espíritu y en verdad. Su palabra no miente; con dos o tres personas en un mismo acuerdo Dios obrará poderosamente. Es a través de la oración intercesora que el poder de Dios se manifiesta.

Normalmente nosotros intercedemos por los que todavía no han tenido un encuentro con Dios. El anhelo de Dios es que todos sus hijos intercedan los unos a los otros. Dios nos lo hace recordar en Ezequiel 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.” Dios está buscando hombres que se paren en la brecha, que intercedan a favor de la tierra. Es a través de la oración de intercesión que podemos lograr evitar los juicios, las enfermedades, las maldiciones, las divisiones y todos los problemas que nos pueden ocurrir. La oración evita que nos pase algo malo. Cuando dos o tres se reúnen en el nombre de Dios, allí está Él en medio de la reunión contestando las peticiones de su pueblo. Este tipo de ruego y oración por los demás, es el mismo que hubo antes de Pentecostés, del cual se habla en Hechos 1:14 “Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.”

La oración de intercesión es una oración de emergencia, es un asunto de vida o muerte donde los intercesores se paran en la brecha para interceder por los demás. Estamos viviendo en una emergencia donde el asunto es serio. Satanás sabe que le quedan poco tiempo y quiere llevarse a unos cuantos con él, preferiblemente los hijos de Dios. ¡Iglesia párate en la brecha! Ora, ayuna, intercede, humíllate, clama con fervor para que el Señor nos escuche. Esto es un llamado de alerta, para estar preparado para la gran tormenta que se avecina. Si estamos preparados no hay por qué temer. Las oraciones son las necesidades básicas para resistir toda tormenta y todo dardo producido por el enemigo. El Señor ya nos ha advertido acerca de su venida, el hombre conoce cuando un huracán se aproxima, sabe la hora, la fecha, el lugar y hasta los puntos específicos donde esta tormenta arrasará, por tanto todos nos preparamos para recibir esa tormenta.

En la venida de Cristo, nadie sabe la hora, ni el día en que este gran acontecimiento ocurrirá, porque como dice la escritura en 2 Pedro 3:10-13, Dios vendrá “Como ladrón en la noche. Un ladrón cuando tiene sus planes estratégicos para entrar a robar en tu casa no te avisa. Nadie sabe ni la hora, ni el día de cuándo vendrá el Señor a recoger a su pueblo. Él solo nos advierte, que oremos sin cesar. En una emergencia inminente, sabemos que no hay más remedios, pero si confía en Dios y te cubre en ayuno y oración, podrás resistir el día malo. Otro ejemplo de inminencia es cuando una mujer está a punto de dar a luz; la angustia, el llanto, el dolor comienza y ya no hay forma de detener el nacimiento, tiene la mujer que poner de su parte para que todo salga bien. En este proceso de emergencia ella va a sufrir, llorar, pujar, hasta llegar al final del alumbramiento, luego ella olvida el dolor y una nueva luz llega al mundo; los cielos se despejan y luego sale el sol. La oración de intercesión es aquella donde Dios levanta a sus hijos a interceder por alguien, esta llegan de repente, es una revelación de rostro, de personas o lugar específicos que Dios muestra para orar. Este clamor por los demás llega cuando menos uno se lo imagina, puede ser cuando duermes y te tienes que levantar, o cuando guía en la carretera. No hay lugar específico para interceder; solo hay que ser obediente a seguir lo que el Espíritu de Dios manda. Dios quiere que nos paremos en la brecha a tiempo y fuera de tiempo.

¿Qué es pararse en la brecha?

Pararse en la brecha es estar preparados y dispuestos para interceder en los negocios del Señor todo el tiempo. Es intervenir a favor de otras personas especialmente las que no conocen de Dios y puedan alcanzar la vida eterna. Es muy importante en los tiempos que estamos viviendo pararnos en la brecha, porque los días que vivimos son malos y debemos estar firmes en la Roca de nuestra salvación. Hay una separación, entre los seres humanos caídos y pecadores y Dios. El Señor desea ayudarlos, pero sus poderes están limitados, porque ellos han escogido rebelarse en contra de Él. Si alguien del pueblo de Dios intercede en favor de uno que se ha apartado, el Señor por su misericordia le ofrecerá otra oportunidad.

¿Qué es interceder?

Rogar por otro para alcanzarle una gracia o librarle de un mal. Interceder es tomar el lugar del otro; es ponerse en su lugar para suplicar o defender su caso motivado solamente por el amor y la misericordia. Podemos ver, entonces, que interceder no es pedir a favor nuestro, sino más bien, a favor de otros. (Romanos 8:34). In Génesis capitulo 18:23-32, podemos ver el ejemplo de Abrahán cuando Dios le mostró del juicio que iba a acontecerle a los habitantes de Sodoma y Gomorra, él inmediatamente empezó a pararse en la brecha intercediendo por ellos. La urgencia que tenía Abrahán era una que solo Dios podía contestar. El sobrino de Abrahán, (Lot) estaba viviendo en Sodoma y Gomorra, y el juicio que le venía para esas ciudades era inminente a consecuencia del pecado de sus habitantes. Abrahán intercedió por su sobrino y el Señor contestó sus peticiones.

Dios está buscando intercesores como Abrahán, Él busca hombres y mujeres que se paren en la brecha para interceder por la tierra y sus habitantes, porque estamos viviendo peor que Sodoma y Gomorra. Dios es amor pero también es fuego consumidor. La maldad, el odio, la delincuencia, las drogas, la homosexualidad, el lesbianismo, la lujuria de la carne, la hipocresía, las mentiras, los vicios, el orgullo, la vanagloria, la fornicación, el adulterio, la avaricia y todas las pasiones inmundas de la carne, ya han sido aceptados en la sociedad como algo normal de vida humana. Estamos viviendo en los tiempos donde a lo malo se le llama bueno y a lo bueno se la llama malo. Por estos pecados Dios consumió a aquellas ciudades. Tenemos que arrepentirnos e humillarnos ante Dios para que Él tenga misericordia de nosotros. Abrahán invocó al Señor por su sobrino Lot, y Dios lo escuchó. Tenemos que humillarnos y pedir perdón por nuestros pecados. La palabra de Dios no miente cuando nos promete sanidad, y misericordia en 2 de Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Hoy más que nunca en la historia de la humanidad, Dios está buscando hombres y mujeres que estén dispuestos a pararse en la brecha, e interceder por el cuerpo de Cristo; por los líderes, por un liderazgo fuerte y unido fundado en la Roca que es Cristo. Los días que estamos viviendo no son nada menos que los tiempos de Sodoma y Gomorra y a la misma vez la preparación y culminación de la venida de Dios. Nuestra fe tendrá que ser pasada por el fuego. Esto no es simple palabrería; es una revelación del Espíritu Santo de Dios. La oración es la llave para romper toda barreras de ataduras pasadas, presente y futuras; ésta te preparará de antemano para lo que pueda venir y vencer en el nombre de Jesús. La oración es un alineamiento de comunión entre tú y el Padre Celestial. “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho" (Jn.15:7). Esto solo se logra a través del poder de la oración, disciplina, y obediencia. Poner la palabra de Dios en nuestras vidas y la seguimos, podemos pedir todas nuestras peticiones de acuerdo al plan que Dios ha establecido para nosotros. El Padre quiere lo mejor para nosotros; Dios quiere asegurarse que sus hijos estarán bien, sin faltarle nada. A Dios le agrada que sus hijos le pidan por medio de la oración.

En la oración intercesora ya tú no está intercediendo por ti, más bien por otros. Un genuino intercesor, es un hombre o una mujer que cumple esta misión de unir al cuerpo de Cristo en oración para que no haya división en el cuerpo de Cristo. La meta es llevar la comunión y el amor entre los hermanos. Los intercesores, son aquellas personas que cargan en sus corazones situaciones ajenas y las presentan con ruego, ayuno y oración al trono Celestial. El que posee este regalo, llevan una vida de profunda comunión con Dios y negación propia, son muy sensitivas (o) al Espíritu. Estas guerreras y guerreros de Dios saben cómo pararse en la brecha. Una intercesora (o) es también una persona que siempre está en guerra espiritual, por eso siempre debe estar vestida (o) con todas las armaduras de Dios para poder resistir al enemigo invisible: Satanás. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. Como intercesores debemos de tomar la armadura de Dios para que podamos resistir en el día malo. Estamos en esos días, por lo tanto debemos estar más que preparados.

Es un privilegio ser escogidos por Dios. Él escogió a sus discípulos para su ministerio, de igual manera, Él escoge a hombres y mujeres para que colaboren con Él en su obra de salvación para toda la humanidad. Como intercesora (o) debemos imitar a Jesús, Él intercede por todos nosotros cada día. La oración intercesora rompe toda cadena, restaura, liberta, y salva. Si hay amarguras en ti, fracasos, puertas cerradas, heridas del pasado, opresión, odio, y rencor déjame decirte que el poder de la oración intercesora, puede solucionar todos tus problemas con tan solo lo depositas en las manos de Dios. Es tiempo de levantarte y continuar corriendo la carrera que Dios ha puesto en ti.

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