GINEBRA.– Seis países latinoamericanos —Argentina, Paraguay, Colombia, Perú, Chile y Costa Rica— han sido destacados por sus posiciones en defensa de la vida, la familia, la soberanía nacional y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, en el marco de los debates del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró esta coordinación internacional, que busca fortalecer posiciones compartidas frente a determinadas expresiones y enfoques promovidos en los foros multilaterales. La articulación ha sido vinculada al Gobierno del presidente argentino Javier Milei y a la fundación Global Center for Human Rights.
Colombia y Costa Rica marcan posición
Uno de los aspectos destacados de las intervenciones en Ginebra fue la posición de Colombia, que se distanció de la expresión «salud y derechos sexuales y reproductivos» y defendió el derecho preferente de los padres a escoger la educación de sus hijos.
Por su parte, Costa Rica ya había manifestado, en julio, sus objeciones al uso de determinados términos en el ámbito de las Naciones Unidas, entre ellos «violencia reproductiva», «masculinidad patriarcal» e «interseccionalidad».
Estas posiciones reflejan las diferencias existentes entre los Estados sobre el alcance de determinados conceptos utilizados en las políticas internacionales de derechos humanos, así como sobre el papel de la familia y de los padres en la formación de niños y adolescentes.
Soberanía nacional y derechos de la familia
La coordinación de estos seis países representa una señal política relevante para los sectores que defienden la vida desde la concepción, la familia y la libertad de conciencia, y que reclaman que las decisiones sobre políticas públicas respeten la soberanía de cada nación.
Sus posiciones también reavivan el debate sobre el alcance de los acuerdos internacionales y la necesidad de que los Estados puedan expresar sus reservas frente a conceptos o políticas que consideren incompatibles con sus marcos jurídicos, principios constitucionales o convicciones sociales.
Para los sectores provida y profamilia, la participación coordinada de estos gobiernos constituye una oportunidad para fortalecer la cooperación internacional y promover una mayor presencia de sus planteamientos en los organismos multilaterales.
América Latina busca hacerse escuchar. La defensa de la vida, la familia, la libertad de los padres y la soberanía nacional vuelve a ocupar un lugar importante en el debate internacional, en un escenario donde distintas visiones sobre los derechos humanos continúan confrontándose.
La discusión de fondo es cómo proteger los derechos humanos, respetar la diversidad de posiciones entre los Estados y garantizar que las decisiones relacionadas con la educación de los hijos reconozcan el papel fundamental de sus padres.





