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HUNGRIA - El Parlamento de Hungría aprobó una reforma legislativa que elimina disposiciones de la ley de protección infantil de 2021 que restringían la representación o promoción de la diversidad sexual y de género en contenidos accesibles a menores de 18 años. La iniciativa obtuvo 139 votos a favor y 51 en contra.

La decisión, adoptada bajo el Gobierno del primer ministro Péter Magyar, supone un cambio respecto de las políticas impulsadas durante la administración de Viktor Orbán. 

¿QUÉ DEBEN TENER EN CUENTA LAS FAMILIAS?

Desde una perspectiva favorable a la familia, esta decisión plantea interrogantes importantes: ¿cómo garantizar que los niños reciban contenidos apropiados para su edad?, ¿qué mecanismos deben asegurar la participación de los padres en las decisiones educativas? y ¿cómo proteger a los menores sin convertir la escuela y los medios de comunicación en espacios de confrontación ideológica?

Las familias tienen un interés legítimo en conocer qué contenidos reciben sus hijos, en qué contexto se presentan y cuáles son los criterios pedagógicos utilizados. Por ello, las políticas públicas sobre educación y protección infantil deben promover la transparencia, la información a los padres y procedimientos claros para evaluar los materiales dirigidos a menores.

UN DEBATE QUE NO HA TERMINADO

La reforma no elimina todas las restricciones existentes en Hungría. De acuerdo con la información publicada por Euronews, estarán vigentes otras disposiciones relacionadas con el reconocimiento legal de la identidad de género, la adopción por parejas del mismo sexo y las limitaciones a determinadas manifestaciones públicas.

La Unión Europea celebró la decisión parlamentaria, mientras que representantes del partido Fidesz, vinculado al anterior Gobierno, criticaron la modificación por considerar que debilita las medidas de protección infantil.

LA PROTECCIÓN DE LA INFANCIA DEBE SEGUIR SIENDO UNA PRIORIDAD

Más allá de las diferencias ideológicas, la protección de los niños frente al abuso, la explotación sexual y los contenidos inadecuados para su edad debe constituir una prioridad de las instituciones públicas.

Al mismo tiempo, resulta fundamental que los padres puedan participar activamente en la formación de sus hijos y que las decisiones educativas se adopten mediante criterios transparentes, con respeto a los derechos fundamentales y sin excluir a las familias del debate.

La infancia merece protección, los padres merecen ser escuchados y toda política educativa debe someterse al debate público, al análisis de sus consecuencias y al respeto de los derechos de las familias.
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TENNESSEE, EE. UU. — En una votación reciente, las autoridades legislativas y educativas del estado de Tennessee aprobaron una medida que establece que en las aulas de las escuelas públicas solo se podrán exhibir de manera oficial la bandera de los Estados Unidos y la bandera del estado de Tennessee.

​La disposición prohíbe la presencia de banderas, pancartas y símbolos vinculados a movimientos sociales o ideológicos dentro del entorno escolar, entre ellos la bandera del orgullo LGBT y del movimiento Black Lives Matter.

​Puntos clave de la medida:

​Símbolos permitidos: Exclusivamente la bandera estadounidense y la bandera oficial del estado de Tennessee.

​Restricción: Queda prohibida la exhibición permanente de banderas o pancartas asociadas a causas políticas, ideológicas o de diversidad en los salones de clase.

​Objetivo expresado por los impulsores: Mantener el entorno educativo enfocado estrictamente en la formación académica y garantizar la neutralidad institucional dentro de las instituciones públicas.

La resolución ha generado opiniones encontradas entre sectores que respaldan la medida en defensa de la neutralidad de la enseñanza y grupos que advierten sobre un posible impacto en la inclusión y expresión de comunidades diversas.

​Quito, Ecuador. — En una firme postura orientada a la protección integral de la infancia y los derechos de la familia, la asambleísta Diana Jácome Silva ha expresado su respaldo a medidas legales contundentes para frenar los procedimientos de cambio de sexo en niños y adolescentes.

​Durante su reciente declaración, Jácome fue enfática al señalar: ​"Cárcel a quien intente cambiar el sexo biológico de un niño y que pierda la patria potestad". ​

La legisladora argumenta que la integridad biológica de los menores debe ser resguardada frente a decisiones o intervenciones irreversibles durante la etapa de desarrollo infantil.

Con este planteamiento, busca endurecer las consecuencias legales contra los adultos o tutores legales que promuevan o faciliten estas intervenciones, sumando a las penas privativas de libertad la pérdida definitiva de la patria potestad.

​Esta iniciativa refuerza el debate público e institucional dentro de la Asamblea Nacional sobre la protección de los menores de edad y el alcance de la autoridad parental frente a la identidad y salud de la niñez.

COLOMBIA.- Colombia se suma a una coalición internacional de más de 40 Estados que suscriben la Declaración del Consenso de Ginebra.

El Gobierno de Colombia se adhirió a la Declaración del Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, según informó el embajador colombiano ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Alejandro Ordóñez.

Con esta adhesión, Colombia se incorpora a una coalición internacional de países que comparten una declaración orientada a promover la salud de las mujeres, proteger la vida y reconocer la importancia de la familia.

Uno de los principios expresados en el documento sostiene que «no existe un derecho internacional al aborto ni una obligación internacional de los Estados de financiarlo o facilitarlo», posición que forma parte de los planteamientos centrales del Consenso de Ginebra.

La adhesión colombiana vuelve a poner sobre la mesa el debate internacional acerca de la salud de la mujer, la protección de la vida, los derechos humanos y las responsabilidades de los Estados en materia de políticas públicas.

La Declaración del Consenso de Ginebra fue impulsada en 2020 como una iniciativa de cooperación internacional que aborda la salud de las mujeres, la protección de la vida y el fortalecimiento de la familia.

La decisión anunciada por Colombia se incorpora a una discusión que continúa generando posiciones diferentes entre los gobiernos y los organismos internacionales respecto del aborto, los derechos reproductivos y el alcance de las obligaciones internacionales de los Estados.

LIMA, PERÚ. La reactivación de la propuesta del Sistema Nacional de Cuidados abre un nuevo debate sobre el rumbo de las políticas públicas vinculadas a la familia, la responsabilidad del Estado y el papel de los hogares en el cuidado de sus integrantes.

Aunque atender a niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad y ciudadanos en situación de dependencia constituye una necesidad legítima, resulta indispensable examinar con rigor el contenido, los objetivos y los mecanismos de implementación de esta iniciativa.

¿QUÉ HAY DETRÁS DEL SISTEMA NACIONAL DE CUIDADOS?

La preocupación no radica en brindar asistencia a quienes necesitan cuidados, sino en determinar qué orientación normativa e institucional tendrá el sistema, qué responsabilidades asignará al Estado y a las familias, y bajo qué principios se desarrollará.

La documentación oficial del Ministerio de la Mujer vincula la construcción del Sistema Nacional de Cuidados con la Política Nacional de Igualdad de Género aprobada en 2019. Entre sus objetivos figuran la corresponsabilidad entre el Estado, el sector privado, la comunidad y las familias, así como la prestación de servicios de cuidado y la protección de quienes realizan estas labores.

Este antecedente hace necesario esclarecer cómo se adecuará la propuesta al nuevo marco legal. .

LA LEY N.° 32535 EXIGE UNA ADECUACIÓN NORMATIVA

La Ley N.° 32535, publicada el 24 de diciembre de 2025, establece el marco de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y dispone sustituir la Política Nacional de Igualdad de Género por una nueva política bajo esa denominación. También establece la adecuación de las políticas, estrategias, planes, programas y proyectos de las instituciones públicas. .

En este contexto, corresponde preguntar a las autoridades:

- ¿Cuál es el estado actual del proyecto del Sistema Nacional de Cuidados y qué documento sustenta su nueva presentación? - ¿Cómo se garantizará su adecuación a la Ley N.° 32535? 
- ¿Qué disposiciones concretas regularán la participación del Estado, las familias y otros actores? 
- ¿Qué presupuesto requerirá y cuáles serán sus mecanismos de supervisión y evaluación?
 - ¿Se publicarán los documentos técnicos y se abrirá un espacio de participación ciudadana antes de adoptar decisiones?

Estas preguntas requieren respuestas documentadas, no simples declaraciones.

LA FAMILIA DEBE SER PARTE DE LA SOLUCIÓN

El cuidado de los integrantes de una familia demanda solidaridad, responsabilidad y, cuando sea necesario, servicios públicos adecuados. Sin embargo, cualquier política en esta materia debe reconocer el papel de las familias, respetar sus derechos y evitar imponer modelos únicos de organización familiar.

La corresponsabilidad no debe convertirse en una justificación para desconocer la autonomía familiar ni para introducir disposiciones que no hayan sido debidamente explicadas, debatidas y fundamentadas.

Por ello, es necesario distinguir entre la legítima atención a las personas dependientes y las decisiones ideológicas o normativas que pudieran incorporarse a través de su implementación.

EXIGENCIAS A LAS AUTORIDADES

Se requiere que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables:

1. Haga pública la documentación actualizada del proyecto, sus fundamentos y sus objetivos. 
2. Explique su compatibilidad con la Ley N.° 32535 y las medidas adoptadas para cumplir sus disposiciones. 
3. Garantice transparencia y participación ciudadana, incluyendo a las familias, especialistas y organizaciones de la sociedad civil. 
4. Precise los costos, responsabilidades y mecanismos de evaluación, para que la ciudadanía pueda fiscalizar sus resultados.

La discusión no debe reducirse a aceptar o rechazar el cuidado como necesidad social. 

El debate fundamental consiste en conocer qué política se propone, cómo se aplicará y cuáles serán sus efectos jurídicos, sociales y familiares.

La protección de las personas vulnerables y el respeto a las familias no son objetivos incompatibles. Las políticas públicas deben demostrar, con normas claras, transparencia y resultados verificables, que pueden atender ambas responsabilidades.

¡Las familias peruanas tienen derecho a conocer qué decisiones se toman en su nombre!