Nueva York, Estados Unidos.— Una decisión reciente de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos ha respaldado la autoridad de un distrito escolar público para ordenar el retiro de banderas y adhesivos del orgullo LGBTQ+ colocados en aulas y puertas de una escuela secundaria.
El fallo, emitido el 31 de agosto de 2026 en el caso Dolce v. Connetquot Central School District, confirmó la desestimación de la demanda presentada por tres profesores de Connetquot High School, quienes alegaban que la prohibición vulneraba sus derechos constitucionales, particularmente la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda.
El tribunal concluyó que las decoraciones colocadas en las paredes y puertas de las aulas forman parte del entorno educativo que los profesores crean como parte de sus funciones profesionales. Por ello, determinó que el distrito escolar podía regular ese tipo de expresión sin que ello constituyera una violación de la Primera Enmienda.
La controversia comenzó en 2022, cuando autoridades del distrito ordenaron retirar una bandera Progress Pride del aula de una profesora. Posteriormente, el distrito estableció que las únicas banderas permitidas de manera general en las aulas serían la estadounidense y la del estado de Nueva York, además de determinadas excepciones vinculadas al currículo.
La Corte de Apelaciones también rechazó las alegaciones de que la política hubiera sido aplicada con una intención discriminatoria contra profesores LGBTQ+.
UNA DECISIÓN QUE REABRE EL DEBATE SOBRE LA NEUTRALIDAD EN LAS AULAS El fallo vuelve a poner sobre la mesa una cuestión fundamental en el sistema educativo: hasta dónde pueden llegar las expresiones personales o políticas de los docentes dentro de las aulas de las escuelas públicas.
La decisión, sin embargo, no establece una prohibición nacional de las banderas Pride en todas las escuelas públicas de Estados Unidos. Se trata de una resolución del Segundo Circuito y está directamente relacionada con las circunstancias y políticas del distrito escolar involucrado.
El caso constituye, no obstante, un importante precedente sobre la facultad de las autoridades educativas para establecer reglas respecto de los símbolos y mensajes exhibidos en los espacios de enseñanza pública.
La discusión sobre la neutralidad de la escuela pública vuelve así al centro del debate estadounidense: ¿deben las aulas ser espacios de enseñanza académica o convertirse también en espacios de promoción de determinadas posiciones ideológicas?





