LIMA - La reciente decisión de dejar sin efecto los lineamientos de la denominada Educación Sexual Integral (ESI) en el Perú ha generado una inmediata reacción de diversas ONG progresistas, tanto nacionales como internacionales, que cuestionaron el nuevo enfoque educativo impulsado por las autoridades.
Mientras distintos colectivos expresaron su rechazo a la medida, numerosos sectores ciudadanos y padres de familia saludaron el cambio al considerar que representa un avance hacia una educación basada en criterios científicos, biológicos y éticos, alejándose de contenidos que durante años fueron señalados como ideológicos.
La modificación de los lineamientos educativos ha reabierto el debate sobre el rol del Estado y de los padres en la formación de niños y adolescentes. Para muchos ciudadanos, la eliminación de la ESI responde a una demanda sostenida de las familias, que reclamaban mayor respeto a sus convicciones y participación en la educación de sus hijos.
En redes sociales y diversos pronunciamientos públicos, organizaciones progresistas manifestaron su preocupación por la decisión adoptada en el país. Sin embargo, sectores que respaldan la medida consideran que estas reacciones evidencian la fuerte influencia que determinados grupos buscaban mantener dentro del sistema educativo peruano.
Especialistas y ciudadanos que apoyan el nuevo enfoque sostienen que la educación debe priorizar el fortalecimiento de valores, la responsabilidad familiar, el respeto a la dignidad humana y la formación integral de los estudiantes, sin imposiciones ideológicas en las aulas.
El debate continúa generando posiciones divididas en el ámbito político y social, mientras miles de familias consideran que el Perú está dando un paso importante en defensa del derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos.
“El adoctrinamiento en las aulas no va más”, señalaron diversos usuarios en redes sociales tras conocerse la medida.





