Quito, Ecuador. Una aparente contradicción dentro del Gobierno del presidente Daniel Noboa ha vuelto a poner en debate el papel del Estado, los padres de familia y las instituciones educativas frente a la identidad de género y la educación de niños y adolescentes.
El 10 de marzo de 2025, Daniel Noboa suscribió públicamente un compromiso orientado a la protección de la niñez, mediante el cual se comprometió a no incluir la llamada “ideología de género” en los textos e instituciones educativas, así como a no permitir cambios de sexo en menores de edad. El compromiso fue suscrito después de una reunión con representantes de distintas comunidades religiosas y líderes indígenas evangélicos.
UN COMPROMISO PRESIDENCIAL CLARO La posición de Noboa fue acompañada en febrero de 2025 por declaraciones de la entonces ministra de Educación, Alegría Crespo, quien afirmó que su cartera “no implementará ninguna acción basada en ideologías de género”.
Sus declaraciones se produjeron en medio del debate generado por una sentencia de la Corte Constitucional que ordenaba al Ministerio elaborar un protocolo para el acompañamiento de menores en asuntos relacionados con identidad de género.
En ese momento, el mensaje político del Gobierno parecía claro: la educación no debía convertirse en un mecanismo de imposición ideológica y debía respetarse el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones.
PERO EN OCTUBRE APARECIÓ EL PROTOCOLO La situación cambió en octubre de 2025. El Ministerio de Educación emitió un “Protocolo de acompañamiento en el reconocimiento de la identidad de género” en las instituciones educativas, en cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional. El documento entró en vigencia el 27 de octubre de 2025 y establece lineamientos para prevenir la discriminación por identidad de género y orientar la actuación de las instituciones educativas.
Entre sus disposiciones se contempla el tratamiento de situaciones relacionadas con estudiantes que manifiesten una identidad de género distinta a su sexo registrado, así como aspectos vinculados con privacidad, uniformes y acompañamiento dentro de la comunidad educativa.
El Ministerio sostiene que el protocolo no promueve una agenda doctrinaria, sino que responde a una obligación derivada de una sentencia constitucional y busca prevenir actos de discriminación.
¿DÓNDE ESTÁ LA CONTRADICCIÓN? La controversia no está en afirmar que Noboa haya personalmente ordenado aprobar el protocolo —no hemos encontrado una declaración suya en ese sentido—, sino en comparar su compromiso político de marzo de 2025 con la actuación posterior de su Gobierno.
Por un lado: Noboa: compromiso de no incluir la llamada “ideología de género” en textos e instituciones educativas.
Por otro: Ministerio de Educación de su Gobierno: emisión de un protocolo oficial que regula el acompañamiento y reconocimiento de la identidad de género dentro de las instituciones educativas.
Esta situación plantea una pregunta legítima: ¿Cómo compatibiliza el Gobierno de Noboa su compromiso de marzo de 2025 con la posterior aplicación de un protocolo de identidad de género en las escuelas?
UNA EXPLICACIÓN QUE EL GOBIERNO DEBE DAR La existencia del protocolo se explica jurídicamente por la sentencia de la Corte Constitucional que ordenó al Ministerio de Educación desarrollar este instrumento. La propia documentación periodística señala que la sentencia estableció un plazo para elaborar un protocolo de acompañamiento y que este debía ser de cumplimiento obligatorio para las instituciones educativas.
Precisamente por ello, resulta necesario que el Gobierno explique públicamente hasta dónde llega su compromiso de marzo de 2025, cómo interpreta la expresión “ideología de género” y de qué manera considera compatible dicho compromiso con el protocolo actualmente vigente.
El debate no debería reducirse a consignas políticas. Se trata de conocer con claridad qué se está enseñando en las escuelas, qué derechos tienen los padres y qué margen de decisión tienen las instituciones educativas frente a situaciones relacionadas con identidad de género.
CONCLUSIÓN El compromiso firmado por Daniel Noboa en marzo de 2025 sí existe y está documentado. También está documentada la posterior emisión, bajo su Gobierno, del protocolo sobre identidad de género en octubre de 2025.
Por tanto, más que afirmar que Noboa “eliminó la ideología de género de las escuelas”, lo correcto periodísticamente es señalar que existe una tensión entre el compromiso presidencial anunciado en 2025 y la normativa educativa posteriormente aprobada por su Gobierno. La pregunta queda abierta:
¿Noboa mantiene hoy el compromiso que firmó de no incorporar la llamada “ideología de género” en las instituciones educativas?
La sociedad ecuatoriana, y especialmente los padres de familia, tienen derecho a una respuesta clara.





