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Washington D.C.– Planned Parenthood International informó el despido de cerca de mil trabajadores como consecuencia del retiro de financiamiento público estadounidense, una medida impulsada durante la administración del expresidente Donald Trump.

El recorte presupuestal afectó directamente a clínicas y programas vinculados a la práctica del aborto, generando una reducción significativa en la operatividad de la organización tanto en Estados Unidos como en el ámbito internacional.

Según reportes institucionales, la falta de fondos obligó al cierre de servicios y a la reestructuración interna de personal.

La decisión de retirar recursos estatales a Planned Parenthood se enmarca dentro de una política más amplia orientada a evitar que fondos públicos sean destinados a entidades relacionadas con el aborto. Esta línea de acción fue una de las prioridades del movimiento provida durante la administración Trump y formó parte de una agenda que buscó reforzar la protección de la vida desde la concepción. Diversos sectores han señalado que el uso de recursos públicos debe responder al interés general y al respeto de principios éticos fundamentales, especialmente en lo referente a la defensa de la vida humana y el fortalecimiento de la familia como núcleo básico de la sociedad. Este escenario reabre el debate internacional sobre el destino del financiamiento estatal, el rol de las organizaciones privadas en temas de salud reproductiva y los límites del apoyo público a prácticas que generan una profunda división social.

Ciudad de Panamá.- En el contexto legal panameño actual, el matrimonio entre personas del mismo género continúa prohibido, tanto en el ámbito legislativo como en el judicial.


Hasta la fecha, el Congreso de la República no ha aprobado ninguna ley que modifique la definición legal del matrimonio, y la Corte Suprema de Justicia tampoco ha emitido un fallo que lo reconozca o legalice.

La legislación panameña vigente establece claramente el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, definición que se mantiene respaldada por el marco constitucional y legal del país. Diversas iniciativas y demandas presentadas en los últimos años no han prosperado en ninguna de las dos instancias del Estado.

Sectores ciudadanos, sociales y religiosos han expresado públicamente su apoyo a este marco legal, señalando la importancia de preservar la institución familiar conforme a lo que consideran su diseño original, un fundamento que, según ellos, contribuye a la estabilidad social y al bien común.

En este escenario, Panamá se suma a otros países de la región que mantienen su soberanía legislativa y judicial frente a presiones externas, reafirmando que cualquier cambio en una institución fundamental como el matrimonio debe ocurrir a través de cauces democráticos internos y de conformidad con su Constitución.

La discusión continúa siendo parte del debate público, pero la situación actual de la legislación panameña es clara: no existe reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo género, ni a través del Congreso ni por resolución de la Corte Suprema de Justicia.

Roma.– Diversos pronunciamientos recientes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) han generado interpretaciones erróneas sobre una supuesta obligación de Italia de legalizar el matrimonio homosexual.

Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, Italia no está obligada a modificar su legislación interna ni a redefinir la institución del matrimonio. El fallo del TJUE establece que los Estados miembros deben reconocer determinados efectos jurídicos de un matrimonio homosexual celebrado legalmente en otro país de la Unión Europea, únicamente para garantizar derechos vinculados a la libre circulación, como la residencia.

Esta exigencia no implica la legalización del matrimonio homosexual dentro del ordenamiento jurídico italiano.

Italia mantiene desde 2016 un régimen de uniones civiles, el cual reconoce ciertos derechos a parejas del mismo sexo, pero diferencia claramente esta figura del matrimonio, conforme a su marco constitucional y legal vigente.

La definición del matrimonio continúa siendo competencia exclusiva de cada Estado soberano, y ningún órgano de la Unión Europea puede imponer un cambio en esta materia sin vulnerar el principio de subsidiariedad y la identidad constitucional de los países miembros.

En consecuencia, cualquier afirmación que sugiera que Italia “acabará” o “deberá aprobar” el matrimonio homosexual como resultado de decisiones europeas carece de sustento jurídico. El reconocimiento de efectos limitados no equivale a una reforma estructural del derecho de familia italiano.

Italia conserva plenamente su potestad legislativa para definir el matrimonio, conforme a su tradición jurídica, su Constitución y la voluntad democrática de su población.

Canadá.- Un nuevo y preocupante episodio relacionado con la libertad de expresión y la libertad religiosa se ha registrado recientemente en Canadá. El pastor Derek Reimer, de la ciudad de Calgary (provincia de Alberta), fue arrestado tras negarse a acatar una orden judicial que le exigía disculparse públicamente por haber denunciado actividades de adoctrinamiento sexual dirigidas a menores, conocidas como "drag story time", llevadas a cabo en una biblioteca pública.


El caso se originó cuando el pastor Reimer cuestionó públicamente que este tipo de eventos, promovidos bajo el argumento de la "diversidad y la inclusión", tuvieran lugar en espacios públicos y estuvieran dirigidos a menores. Posteriormente, un tribunal dictaminó que se debía emitir una disculpa formal a un funcionario de la biblioteca; sin embargo, Reimer se negó, argumentando que dicha exigencia constituía una expresión forzada y violaba sus convicciones religiosas y su derecho a expresar una opinión crítica.

Como resultado de su negativa, el pastor fue arrestado, un hecho que ha generado una amplia reacción y debate tanto en Canadá como a nivel internacional. Diversas organizaciones, líderes cristianos y defensores de las libertades fundamentales han advertido que este caso podría sentar un precedente peligroso, ya que el Estado penaliza la expresión de una postura crítica basada en convicciones morales o religiosas.

Este suceso se suma a la creciente preocupación en varios países occidentales, donde padres y líderes sociales denuncian restricciones a la libertad de conciencia y la posibilidad de cuestionar las políticas públicas relacionadas con la ideología de género, especialmente cuando involucran a niños, niñas y adolescentes.

El llamado a respetar la libertad de expresión, la libertad religiosa y el derecho de los padres a proteger y educar a sus hijos, pilares fundamentales de toda sociedad democrática, ha sido reiterado desde diferentes sectores.

CANADA.- Diversos sectores religiosos, jurídicos y defensores de la libertad de expresión han manifestado su profunda preocupación ante una propuesta legislativa en Canadá que podría eliminar protecciones legales históricas para expresiones religiosas, incluyendo la cita de textos bíblicos, al ser potencialmente consideradas como “discurso de odio”.

La controversia surge a raíz de una iniciativa legislativa impulsada por el gobierno canadiense que busca modificar su legislación sobre delitos de odio, suprimiendo una defensa legal que hasta ahora protegía las expresiones realizadas de buena fe y basadas en creencias religiosas. De aprobarse, esta modificación abriría la posibilidad de que citas bíblicas tradicionales sean objeto de denuncias, procesos judiciales o sanciones, dependiendo de su interpretación por parte de las autoridades.

Líderes cristianos y organizaciones religiosas en Canadá han advertido que esta propuesta podría generar un efecto de censura, inhibiendo a pastores, sacerdotes, maestros y fieles de enseñar o expresar públicamente doctrinas centrales de su fe por temor a consecuencias legales. La Conferencia Canadiense de Obispos Católicos ha expresado formalmente su rechazo, señalando que la iniciativa pone en riesgo derechos fundamentales garantizados por la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

Si bien el gobierno canadiense sostiene que la reforma no busca criminalizar la Biblia ni restringir la libertad religiosa, y que dichas libertades continúan protegidas constitucionalmente, críticos señalan que la eliminación explícita de la defensa religiosa crea un precedente peligroso, al dejar dichas expresiones sujetas a interpretaciones ideológicas o judiciales cambiantes.

Hasta el momento, no existe ningún caso en Canadá de personas condenadas por citar la Biblia. Sin embargo, la preocupación se centra en el escenario futuro que podría generarse si se debilitan las salvaguardas legales para la libertad de conciencia, religión y expresión.

Organizaciones defensoras de la familia y la libertad religiosa a nivel internacional observan con atención el desarrollo de este debate legislativo, advirtiendo que lo que hoy ocurre en Canadá podría sentar precedentes para otros países, incluyendo América Latina