LIMA.- El año 2025 finalizó en Perú sin la aprobación de ninguna ley LGTBIQ+, y este hecho no es casual ni fortuito: es una clara derrota política de una agenda ideológica que intentó apoderarse del Estado sin apoyo popular.
A pesar de la presión de ONG, lobbys internacionales, embajadas y medios de comunicación, el Congreso de la República no cedió al chantaje político ni al relato de la victimización permanente. A lo largo del año 2025, se presentaron proyectos que buscaban redefinir conceptos fundamentales del ordenamiento jurídico peruano, como la familia, la identidad, el sexo, la educación y la patria potestad, sin pasar por una reforma constitucional ni una consulta ciudadana. Se pretendía legislar por presión y no por representación, imponiendo una minoría ruidosa a una mayoría silenciosa que no votó por esa agenda.
La narrativa de que "no legislar es discriminar" ha sido desenmascarada. El Congreso no tiene la obligación de aprobar ideologías, sino de legislar de acuerdo con la Constitución, la soberanía nacional y el interés general. En 2025, el Parlamento comprendió que aprobar leyes LGTBIQ+ habría significado abrir conflictos legales innecesarios, litigios permanentes y una confrontación directa con los derechos parentales, la libertad religiosa y la biología.
Este cierre legislativo también demuestra el agotamiento político del discurso identitario, que ya no moviliza a la ciudadanía ni genera mayorías. La agenda LGTBIQ+ no logró traducirse en votos, consenso ni legitimidad social. Se sostuvo únicamente mediante la presión mediática, el activismo judicial y el financiamiento externo.
Lejos de ser un retroceso, 2025 marca un punto de contención institucional frente a la colonización ideológica del Estado.
Perú decidió no seguir el camino de países donde estas leyes han generado fractura social, persecución ideológica y censura de quienes piensan diferente. El mensaje político es claro: en Perú no hay legislación contra la familia, ni contra la Constitución, ni contra la voluntad popular.
El reto hacia 2026 no será revivir agendas derrotadas, sino fortalecer políticas públicas reales en seguridad, educación, empleo y familia, sin ideologías importadas ni imposiciones culturales.
Por: Carlos Linares Cerón
Movimiento Nacional por la Familia





