SAN JOSÉ, COSTA RICA.– El Gobierno de Costa Rica, encabezado por la presidenta Laura Fernández Delgado, reafirmó su decisión de mantener una política educativa y de salud apegada a la legislación nacional y a los principios establecidos en la Constitución Política, alejándose de enfoques que el Gobierno identifica como parte de la denominada “ideología de género”.
La mandataria costarricense sostuvo que este tema “ya es agua pasada” en el país y señaló que, desde la administración anterior, se trabajó para garantizar que la educación fuera imparcial y no sexualizada, evitando la promoción de prácticas que, según su posición, puedan contradecir los valores democráticos y las leyes nacionales.
Fernández afirmó además que los protocolos del Ministerio de Educación Pública (MEP), del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y de otras instituciones, incluidos los relacionados con el sector salud, se encuentran alineados con la legislación costarricense, y aseguró que esa será la línea que continuará durante su administración.
EDUCACIÓN CON ENFOQUE EN LA FAMILIA Esta orientación se refleja también en los cambios realizados por el MEP. En enero de 2025, el Ministerio anunció la sustitución de los anteriores programas de Afectividad y Sexualidad por un nuevo Programa de Estudio de Educación para la Paz y la Convivencia, incorporando contenidos como prevención del embarazo adolescente, prevención de infecciones de transmisión sexual, consentimiento, respeto en las relaciones afectivas y responsabilidad en la maternidad y paternidad.
El MEP explicó entonces que determinados contenidos considerados inadecuados para la edad de los estudiantes fueron retirados y que la educación sexual debía complementar, y no sustituir, la responsabilidad de las familias en la formación de sus hijos.
UNA SEÑAL PARA EL DEBATE REGIONAL La posición asumida por Costa Rica abre nuevamente el debate en América Latina sobre el papel de los Estados en la educación de niños y adolescentes, la participación de los padres de familia y los límites de las políticas públicas en materia de educación, salud y formación afectiva.
Para sectores que defienden una educación centrada en la familia, la experiencia costarricense representa una señal de que es posible promover políticas públicas que prioricen la protección de la niñez, el derecho de los padres a participar en la formación de sus hijos y el respeto al ordenamiento jurídico nacional.
Costa Rica, bajo el liderazgo de Laura Fernández, plantea así una línea política que busca mantener la educación y la salud pública dentro del marco de sus leyes y de la Constitución Política.
La mandataria costarricense sostuvo que este tema “ya es agua pasada” en el país y señaló que, desde la administración anterior, se trabajó para garantizar que la educación fuera imparcial y no sexualizada, evitando la promoción de prácticas que, según su posición, puedan contradecir los valores democráticos y las leyes nacionales.
Fernández afirmó además que los protocolos del Ministerio de Educación Pública (MEP), del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y de otras instituciones, incluidos los relacionados con el sector salud, se encuentran alineados con la legislación costarricense, y aseguró que esa será la línea que continuará durante su administración.
EDUCACIÓN CON ENFOQUE EN LA FAMILIA Esta orientación se refleja también en los cambios realizados por el MEP. En enero de 2025, el Ministerio anunció la sustitución de los anteriores programas de Afectividad y Sexualidad por un nuevo Programa de Estudio de Educación para la Paz y la Convivencia, incorporando contenidos como prevención del embarazo adolescente, prevención de infecciones de transmisión sexual, consentimiento, respeto en las relaciones afectivas y responsabilidad en la maternidad y paternidad.
El MEP explicó entonces que determinados contenidos considerados inadecuados para la edad de los estudiantes fueron retirados y que la educación sexual debía complementar, y no sustituir, la responsabilidad de las familias en la formación de sus hijos.
UNA SEÑAL PARA EL DEBATE REGIONAL La posición asumida por Costa Rica abre nuevamente el debate en América Latina sobre el papel de los Estados en la educación de niños y adolescentes, la participación de los padres de familia y los límites de las políticas públicas en materia de educación, salud y formación afectiva.
Para sectores que defienden una educación centrada en la familia, la experiencia costarricense representa una señal de que es posible promover políticas públicas que prioricen la protección de la niñez, el derecho de los padres a participar en la formación de sus hijos y el respeto al ordenamiento jurídico nacional.
Costa Rica, bajo el liderazgo de Laura Fernández, plantea así una línea política que busca mantener la educación y la salud pública dentro del marco de sus leyes y de la Constitución Política.





