Seúl,Corea.- Diversas encuestas nacionales y análisis sociales recientes confirman que la opinión pública en Corea del Sur continúa siendo mayoritariamente contraria a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, reflejando una posición social conservadora profundamente arraigada en la cultura, la tradición y los valores familiares del país.
A pesar de ciertos avances judiciales limitados —como el reconocimiento de algunos beneficios administrativos o de seguridad social para parejas del mismo sexo— el Estado surcoreano no reconoce legalmente el matrimonio homosexual ni las uniones civiles equivalentes, y no existe actualmente consenso social ni parlamentario para modificar la definición legal del matrimonio.
Estudios de opinión muestran que una mayoría significativa de la población considera que el matrimonio debe preservarse como la unión entre un hombre y una mujer, destacando su rol histórico en la estabilidad social, la crianza de los hijos y la continuidad cultural.
Esta postura es especialmente fuerte entre sectores religiosos, comunitarios y ciudadanos de generaciones adultas, aunque también persiste en parte de la juventud.
Asimismo, masivas movilizaciones ciudadanas registradas en los últimos años evidencian una activa participación social en defensa del modelo tradicional de familia, influyendo de manera directa en la agenda política y legislativa del país.
Analistas coinciden en que, si bien existe debate público y presión de organismos internacionales, Corea del Sur mantiene su soberanía jurídica y cultural frente a la imposición de modelos familiares ajenos a su realidad social. El matrimonio igualitario, por tanto, no forma parte de las prioridades legislativas inmediatas.
La situación de Corea del Sur se suma a la de otros países de Asia donde la legalización del matrimonio homosexual no cuenta con respaldo mayoritario, reafirmando que el debate continúa abierto a nivel global y que las decisiones en esta materia responden, principalmente, a la voluntad de los pueblos y no a presiones externas.
Analistas coinciden en que, si bien existe debate público y presión de organismos internacionales, Corea del Sur mantiene su soberanía jurídica y cultural frente a la imposición de modelos familiares ajenos a su realidad social. El matrimonio igualitario, por tanto, no forma parte de las prioridades legislativas inmediatas.
La situación de Corea del Sur se suma a la de otros países de Asia donde la legalización del matrimonio homosexual no cuenta con respaldo mayoritario, reafirmando que el debate continúa abierto a nivel global y que las decisiones en esta materia responden, principalmente, a la voluntad de los pueblos y no a presiones externas.





