Lima, Perú.– Ante el reciente debate generado en redes sociales y medios de comunicación, diversos sectores de la sociedad civil saludan la posición expresada por la conductora y actriz Johana San Miguel, quien ha manifestado de manera clara y valiente su convicción sobre la realidad del ser humano, basada en la biología y el sentido común.
En un contexto donde expresar opiniones distintas a la corriente dominante suele ser motivo de censura o estigmatización, resulta destacable que una figura pública ejerza su derecho a la libertad de expresión y de conciencia, reafirmando que el hombre y la mujer son realidades objetivas y complementarias, fundamento natural de la familia y de la sociedad.
La defensa de esta verdad no constituye un acto de discriminación ni de odio, sino el legítimo ejercicio de una opinión sustentada en principios universales, científicos y culturales, compartidos por millones de familias peruanas. Reconocer la dignidad de toda persona no exige renunciar a la verdad ni aceptar imposiciones ideológicas ajenas a la realidad.
La familia, como institución natural y célula básica de la sociedad, merece ser protegida frente a discursos que buscan relativizar su significado y debilitar su rol formador. En ese sentido, posiciones como la expresada por la conductora contribuyen a mantener abierto un debate necesario, plural y democrático.
Finalmente, se exhorta a que este diálogo se desarrolle con respeto, sin cancelaciones ni persecuciones mediáticas, garantizando que todas las voces puedan ser escuchadas en igualdad de condiciones.
Defender la verdad y a la familia es un acto de responsabilidad social y de amor al país.





