LIMA.- Ante las recientes declaraciones y el intento del candidato presidencial Roberto Sánchez de presentarse como defensor de la familia, expresamos nuestra profunda preocupación por la contradicción entre su discurso actual y las posiciones que ha sostenido públicamente en diversos momentos de su trayectoria política.
Consideramos que la defensa de la familia no puede limitarse a declaraciones de campaña o mensajes coyunturales dirigidos a ciertos sectores del electorado. La coherencia entre convicciones, propuestas y acciones es un elemento fundamental para quienes aspiran a dirigir el destino del país.
Durante los últimos años, Roberto Sánchez ha manifestado posiciones favorables a iniciativas que generan un amplio debate en la sociedad peruana, como el aborto, la educación sexual integral con enfoque de género y el reconocimiento legal de las uniones entre personas del mismo sexo.
Estos enfoques difieren sustancialmente de los principios que sostienen millones de peruanos que defienden la vida desde la concepción, el matrimonio entre un hombre y una mujer y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.
Por ello, es legítimo que la ciudadanía se pregunte si el cambio de discurso presentado hoy responde a una convicción auténtica o a una estrategia electoral dirigida a captar el apoyo de los sectores conservadores y profamilia.
La ciudadanía merece transparencia. El país necesita candidatos que expresen claramente sus posiciones y que no adapten sus principios a las circunstancias políticas del momento.
La confianza pública se construye con coherencia, no con mensajes contradictorios.
Hacemos un llamado a los votantes a analizar cuidadosamente la trayectoria, las declaraciones, las propuestas y las alianzas políticas de cada candidato antes de emitir su voto. Una decisión informada fortalece la democracia y permite elegir autoridades que representen auténticamente los valores que dicen defender.
Finalmente, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la vida, la familia y las libertades fundamentales de los padres, principios que consideramos esenciales para el desarrollo integral de nuestra nación.





