Washington D. C. — La administración del presidente Donald Trump ha decidido retirar de la formación de los diplomáticos estadounidenses diversos contenidos relacionados con las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), incluyendo materiales sobre identidad de género, pronombres no binarios, «privilegio blanco», racismo sistémico y Black Lives Matter.
La medida fue anunciada por el Departamento de Estado tras una revisión de los programas de capacitación utilizados durante la administración de Joe Biden. Según la información difundida, la nueva orientación busca concentrar la preparación del Servicio Exterior en habilidades diplomáticas prácticas, mérito, rigor y responsabilidad profesional.
Entre los contenidos retirados figuran materiales vinculados con la Teoría Crítica de la Raza, capacitaciones sobre «microagresiones», «sesgos inconscientes» y pronombres no binarios, así como actividades destinadas a abordar asuntos relacionados con la identidad de género y determinadas agendas sociales.
El Departamento de Estado también señaló que la formación debe priorizar asuntos directamente relacionados con la política exterior estadounidense, la seguridad nacional, la lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y las amenazas provenientes de gobiernos hostiles.
Uno de los aspectos más relevantes de la reforma es que los criterios vinculados con DEI que anteriormente aparecían en determinadas evaluaciones profesionales para la promoción de funcionarios ya no serían utilizados.
La administración Trump sostiene que la carrera diplomática debe estar sustentada principalmente en el mérito y las capacidades profesionales.
Una señal política internacional La decisión representa un nuevo paso de la administración Trump en su política de desmantelamiento de programas federales de diversidad, equidad e inclusión. Para sus defensores, se trata de recuperar una formación institucional basada en competencias, preparación profesional y objetivos concretos de política exterior.
Desde una perspectiva crítica a la expansión de la ideología de género en las instituciones públicas, la medida constituye una señal importante: la formación de funcionarios encargados de representar a un Estado en el exterior vuelve a poner el énfasis en la preparación profesional y en el cumplimiento de sus funciones, antes que en la adhesión institucional a determinadas corrientes ideológicas.
La reforma estadounidense abre además un debate internacional sobre los límites que deben existir entre las políticas públicas, la formación profesional de funcionarios y la promoción de determinadas agendas culturales.
La decisión de Washington vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿deben las instituciones públicas formar profesionales para cumplir eficazmente sus funciones o convertir la capacitación estatal en un espacio para promover determinadas ideologías?
Para quienes defienden una formación basada en el mérito, la objetividad y las competencias profesionales, el giro impulsado por Trump constituye una señal que podría influir en el debate internacional sobre el futuro de las políticas DEI.





