ARGENTINA.- Gobierno de Javier Milei evalúa la elaboración de una normativa que permitiría sancionar con multas de hasta un millón de pesos a personas que circulen por la vía pública utilizando disfraces, máscaras o indumentaria asociada a la denominada comunidad “therian”.
La medida, aún en fase de análisis, ha generado una fuerte polémica en todo Argentina, dividiendo opiniones entre quienes consideran que se trata de una acción necesaria para preservar el orden público y quienes la califican como una forma de censura o estigmatización juvenil.
¿Qué son los therians?
¿Qué son los therians?
El fenómeno therian se refiere a jóvenes que afirman identificarse espiritualmente con un animal. Algunos adoptan conductas simbólicas como caminar en cuatro patas, utilizar máscaras de lobo, zorro o gato, y organizar encuentros grupales denominados “manadas” en espacios públicos.
En los últimos meses, se han reportado reuniones de este tipo en plazas y parques de ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario e incluso en zonas de la Patagonia. Las imágenes compartidas en redes sociales han contribuido a viralizar el fenómeno, generando tanto curiosidad como preocupación en distintos sectores de la sociedad.
Incidentes que encendieron la alarma El debate se intensificó tras denuncias públicas sobre presuntos episodios de agresión. En la ciudad de Jesús María, provincia de Córdoba, una madre denunció que su hija de 14 años habría sido perseguida y mordida en el tobillo por un grupo de jóvenes con máscaras de lobo. Días después, en el Barrio Chino de Buenos Aires, trascendió la detención de una adolescente que, según reportes preliminares, habría mordido a varios transeúntes.
Si bien las autoridades no han confirmado oficialmente que exista una organización estructurada detrás de estos hechos, los incidentes fueron suficientes para que sectores políticos comenzaran a exigir regulaciones más estrictas respecto al uso de disfraces o conductas consideradas perturbadoras en la vía pública.
El alcance de la posible normativa De acuerdo con versiones difundidas en medios y redes sociales, la iniciativa en estudio buscaría tipificar como infracción la circulación en espacios públicos con atuendos que dificulten la identificación de la persona o que generen alteración del orden. Las multas podrían alcanzar hasta un millón de pesos, dependiendo de la gravedad del hecho y si existiera reincidencia o daño a terceros.
Desde el oficialismo, algunos voceros sostienen que el objetivo no sería perseguir identidades personales, sino prevenir conductas que puedan derivar en situaciones de riesgo, especialmente cuando involucran a menores de edad.
Reacciones divididas
En los últimos meses, se han reportado reuniones de este tipo en plazas y parques de ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario e incluso en zonas de la Patagonia. Las imágenes compartidas en redes sociales han contribuido a viralizar el fenómeno, generando tanto curiosidad como preocupación en distintos sectores de la sociedad.
Incidentes que encendieron la alarma El debate se intensificó tras denuncias públicas sobre presuntos episodios de agresión. En la ciudad de Jesús María, provincia de Córdoba, una madre denunció que su hija de 14 años habría sido perseguida y mordida en el tobillo por un grupo de jóvenes con máscaras de lobo. Días después, en el Barrio Chino de Buenos Aires, trascendió la detención de una adolescente que, según reportes preliminares, habría mordido a varios transeúntes.
Si bien las autoridades no han confirmado oficialmente que exista una organización estructurada detrás de estos hechos, los incidentes fueron suficientes para que sectores políticos comenzaran a exigir regulaciones más estrictas respecto al uso de disfraces o conductas consideradas perturbadoras en la vía pública.
El alcance de la posible normativa De acuerdo con versiones difundidas en medios y redes sociales, la iniciativa en estudio buscaría tipificar como infracción la circulación en espacios públicos con atuendos que dificulten la identificación de la persona o que generen alteración del orden. Las multas podrían alcanzar hasta un millón de pesos, dependiendo de la gravedad del hecho y si existiera reincidencia o daño a terceros.
Desde el oficialismo, algunos voceros sostienen que el objetivo no sería perseguir identidades personales, sino prevenir conductas que puedan derivar en situaciones de riesgo, especialmente cuando involucran a menores de edad.
Reacciones divididas
La propuesta generó un intenso debate nacional.
A favor: Quienes apoyan la medida argumentan que el Estado debe garantizar la seguridad y evitar comportamientos que puedan afectar la tranquilidad pública o derivar en agresiones.
En contra: Organizaciones civiles y defensores de libertades individuales advierten que sancionar el uso de disfraces o expresiones simbólicas podría vulnerar derechos fundamentales y abrir la puerta a interpretaciones arbitrarias.
Especialistas en adolescencia y cultura digital señalan que muchos de estos movimientos surgen como formas de expresión identitaria influenciadas por comunidades en línea, y recomiendan abordajes preventivos desde la educación y el acompañamiento familiar antes que respuestas exclusivamente punitivas.
Debate abierto Por el momento, no se ha oficializado ningún decreto ni proyecto de ley concreto. El tema continúa en análisis y promete ocupar un lugar central en la agenda pública en los próximos días. Mientras tanto, el fenómeno therian sigue generando conversación en redes sociales y espacios políticos, en un contexto donde la discusión sobre límites de la expresión, orden público y libertades individuales vuelve a colocarse en el centro del debate nacional.
Especialistas en adolescencia y cultura digital señalan que muchos de estos movimientos surgen como formas de expresión identitaria influenciadas por comunidades en línea, y recomiendan abordajes preventivos desde la educación y el acompañamiento familiar antes que respuestas exclusivamente punitivas.
Debate abierto Por el momento, no se ha oficializado ningún decreto ni proyecto de ley concreto. El tema continúa en análisis y promete ocupar un lugar central en la agenda pública en los próximos días. Mientras tanto, el fenómeno therian sigue generando conversación en redes sociales y espacios políticos, en un contexto donde la discusión sobre límites de la expresión, orden público y libertades individuales vuelve a colocarse en el centro del debate nacional.





