TENDENCIA


Lima, Perú – En el marco del proceso electoral, han surgido cuestionamientos hacia el candidato a la Presidencia de la República, Carlos Álvarez, debido a su postura favorable a la unión civil y a propuestas vinculadas a la agenda LGTBIQ.

Diversos sectores de la ciudadanía han expresado su preocupación, señalando que el respaldo a la unión civil representa un cambio significativo en la concepción tradicional de la familia en el país, así como en el marco normativo que regula estas instituciones.

Analistas y voces críticas consideran que este tipo de propuestas responden a corrientes ideológicas que buscan influir en las políticas públicas y en la legislación nacional, lo que ha generado un debate cada vez más intenso en la opinión pública.

Asimismo, se ha destacado que, en su condición de candidato presidencial, Carlos Álvarez tiene una responsabilidad aún mayor frente a la ciudadanía, dado el impacto que sus planteamientos podrían tener en el rumbo político y social del Perú.

En ese contexto, se hace un llamado a los electores a informarse y reflexionar sobre las posturas de los candidatos en temas fundamentales como la familia, la legislación civil y los valores que orientan el desarrollo del país.

Finalmente, se subraya la importancia de promover un debate respetuoso, transparente y con participación ciudadana, que permita evaluar con claridad las propuestas en juego durante el presente proceso electoral.

LIMA.- Tras sus últimas encuestas, ha generado muchas dudas en más de una persona. Una vez más, las encuestadoras intentan dirigir el voto hacia candidatos de izquierda, progresistas y globalistas para promover la agenda LGBTQ+ y de género, tal como lo hicieron en 2021.


En cada proceso electoral, las encuestadoras se presentan como actores clave en la formación de la opinión pública. Se las presenta como herramientas técnicas, objetivas y científicas, capaces de reflejar el sentir de la ciudadanía. Sin embargo, tras sus últimos resultados, han surgido nuevamente dudas legítimas: ¿realmente informan... o también buscan influir? No es la primera vez que surge este debate en Perú.

Durante las elecciones de 2021, amplios sectores de la población cuestionaron la precisión de varias encuestas, señalando que no lograron captar el crecimiento real de ciertos candidatos ni el comportamiento del llamado "voto oculto". Hoy, a las puertas de un nuevo proceso electoral, las sospechas resurgen con fuerza.

Muchos ciudadanos perciben que ciertas encuestadoras no solo miden tendencias, sino que, directa o indirectamente, terminan dirigiendo el voto.

Al posicionar constantemente a ciertos candidatos en los primeros puestos, se genera un efecto psicológico en el electorado: el llamado "voto útil", donde el ciudadano deja de lado sus convicciones para apoyar a quien "parece tener más opciones".

Esta situación se vuelve aún más delicada cuando se trata de temas fundamentales que dividen a la sociedad, como la defensa de la vida, la familia o la postura contra las agendas ideológicas contemporáneas.

Para un sector importante del país, no es casualidad que algunos candidatos alineados con corrientes progresistas o globalistas aparezcan repetidamente favorecidos en ciertas encuestas.

Sin embargo, es necesario hacer una aclaración responsable: no todas las encuestadoras actúan de la misma manera.

Existen empresas serias, con metodologías claras y transparentes. Pero también es cierto que la falta de confianza pública crece cuando no se explica adecuadamente cómo se realizan los estudios, quién los financia y cuáles son sus márgenes de error.

El problema fundamental no es la existencia de encuestas, sino el uso que se les da y la forma en que se interpretan. Cuando se presentan como verdades absolutas y no como lo que realmente son —una imagen efímera—, se corre el riesgo de distorsionar la voluntad popular.

Por lo tanto, se insta a la prudencia y al discernimiento. Los ciudadanos no deben dejarse influir únicamente por cifras o tendencias mediáticas. Su voto debe responder a convicciones, principios y una evaluación consciente de las propuestas de cada candidato.

En una democracia sólida, la decisión final no debe recaer en las encuestas, sino en un pueblo informado y libre. 

Por: Carlos Linares C. 
Movimiento Nacional Pro Familia

LIMA.- En el marco del actual proceso electoral de cara a las elecciones presidenciales del año 2026, el Movimiento Nacional Pro Familia reafirmó clara y enfáticamente su posición institucional respecto al apoyo a candidatos políticos, en consonancia con los principios que inspiran su labor

: la familia como institución fundamental de la sociedad.

"El Movimiento Nacional Pro Familia mantiene una línea firme y coherente. No apoyaremos a ningún candidato que esté a favor del aborto, la unión civil, el matrimonio entre personas del mismo sexo o cualquier otra política que debilite el rol esencial de la familia", declaró.

El movimiento precisó que esta posición no responde a circunstancias políticas momentáneas, sino a una convicción sostenida a lo largo de los años, basada en principios éticos, sociales y jurídicos que consideran fundamentales para el desarrollo del país.

Asimismo, se enfatizó que la familia constituye el núcleo básico de la sociedad y que su fortalecimiento es clave para afrontar problemas como la inseguridad, la desintegración social, la crisis de valores y la falta de oportunidades para las nuevas generaciones.

En este sentido, el Movimiento Nacional Pro Familia hizo un llamado a la ciudadanía a ejercer un voto informado y responsable, evaluando no solo las propuestas económicas o de gestión pública, sino también las posturas de los candidatos sobre temas fundamentales como la defensa de la vida, la protección de la familia y la formación de las futuras generaciones.

Asimismo, la organización anunció que continuará impulsando iniciativas ciudadanas, incluyendo reuniones informativas, capacitaciones, cursos de formación y la difusión de materiales educativos, con el objetivo de contribuir a una participación electoral más consciente y alineada con valores sólidos.

En el contexto electoral actual, el movimiento también ha promovido herramientas de análisis como el llamado "Semaforo Pro Familia", que busca identificar y clasificar a los candidatos según su postura sobre temas clave relacionados con la vida y la familia, brindando así un aporte adicional a la ciudadanía.

Finalmente, el Movimiento Nacional Pro Familia reiteró su compromiso de mantenerse vigilante ante las propuestas legislativas y políticas públicas que puedan afectar los principios que defiende, así como de seguir promoviendo espacios de diálogo y participación ciudadana en todo el territorio nacional.

"Perú necesita fortalecer sus cimientos. La defensa de la vida y la familia no es negociable. Seguiremos trabajando con firmeza y convicción en todo el país", concluyó Carlos Linares Cerón.

ESTADOS UNIDOS.- El reconocido líder evangélico Franklin Graham expresó públicamente su respaldo al jugador de baloncesto Jaden Ivey, quien recientemente generó controversia tras manifestar su postura crítica frente a la celebración del Mes del Orgullo LGBT en el ámbito deportivo.

Según lo difundido, el deportista cuestionó decisiones adoptadas por la NBA y por el equipo Chicago Bulls, argumentando que dichas iniciativas contravienen sus convicciones personales basadas en su fe cristiana.

Tras estas declaraciones, el equipo tomó la decisión de apartar al jugador, calificando su conducta como perjudicial para la organización, lo que ha generado un amplio debate en torno a la libertad de expresión y la manifestación de creencias religiosas dentro del deporte profesional.

En ese contexto, Graham manifestó su reconocimiento a la valentía del jugador por expresar sus creencias sin temor a las consecuencias, destacando la importancia de mantenerse fiel a los principios personales y espirituales.

Asimismo, hizo un llamado a otros creyentes a permanecer firmes en sus convicciones, incluso frente a escenarios adversos, señalando que la fidelidad a la fe debe prevalecer por encima de las presiones del entorno.

Este caso reabre el debate sobre los límites entre la libertad individual, las políticas institucionales y la diversidad de posturas dentro de espacios altamente visibles como el deporte internacional.

LIMA.- La Semana Santa, según la religión católica, es el período sagrado que abarca desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. En este período, el cristianismo se vive intensamente, ya que en estas fechas se conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Esta conmemoración se vive de manera muy similar en muchas partes del mundo, pero no exactamente igual, pues la vestimenta y las costumbres varían según el lugar. Una de las costumbres más comunes es la representación del Vía Crucis, que es una dramatización de la pasión y muerte de Jesús. Otra es la quema de Judas, que consiste en quemar un muñeco hecho por la comunidad con diversos materiales, para castigar al apóstol traidor.

A diferencia del catolicismo, las iglesias evangélicas no tienen un programa tradicional de celebración de la Pascua, sin embargo, está vinculada a la evangelización, la reflexión y la celebración de la resurrección de Cristo.

No celebramos la Cuaresma ni la Semana Santa en penitencia, ni nos privamos de comer ningún alimento, ya que esto es una tradición. La Biblia no establece tal celebración, pero forma parte de las costumbres y concepciones religiosas de los pueblos.

Creemos que el sacrificio de Cristo trae gozo, redención y bendición a nuestra tierra, y sostenemos que la expiación de Jesús, mediante su sacrificio en la Cruz del Calvario, trajo la salvación a la humanidad. Jesús tenía un propósito muy claro en la Tierra; conocía su misión. Para él no fue una tragedia, ni mucho menos dolor, sino todo lo contrario: sabía que su sacrificio representaba la salvación de la humanidad. Por eso la Biblia dice: «Vino el suyo, pero los suyos no lo recibieron». Jesús tenía claro su propósito en la Tierra,

Y para ello tuvo que morir en la cruz y resucitar al tercer día. Creemos en la resurrección de Cristo, ahí radica la base de la fe cristiana, que él resucitó, que su nombre es un nombre sobre todos los nombres, aunque hoy algunos "eruditos" quieran cuestionar ese acto de resurrección, tenemos la firme convicción, en ella basamos nuestra fe y creencia en la resurrección al tercer día, de que la tumba está vacía y que él está sentado a la diestra de Dios Padre.