ITALIA.- La gestación subrogada (también llamada vientre de alquiler) será considerada «delito universal» en Italia y tampoco podrá ser practicada en el extranjero. Quien la utilice, corre el riesgo de prisión de tres meses a dos años y con multa de 600.000 a un millón de euros. Así lo aprobó la Cámara de Diputados, con 166 votos a favor, 109 contrarios y 4 abstenciones, destacando la división que se registró en la oposición de izquierdas.
La gestación subrogada (el embarazo de una mujer que luego renuncia a los derechos sobre el hijo) está prohibida en Italia desde el año 2004, pero al ser declarada «delito universal» se produce un cambio sustancial: Una vez que el texto, promovido por Hermanos de Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni, sea aprobado también por el Senado, quien se marche al extranjero y recurra al alquiler del útero tendrá que ser procesado al regresar a Italia, como si el delito se hubiera cometido en el país transalpino.
Para la ministra de la Familia, Eugenia Rocella, «con esta ley, Italia se coloca a la vanguardia en la defensa de los derechos de las mujeres y los niños a nivel internacional. Esperamos que esta votación parlamentaria abra un debate mundial para que esta práctica sea abolida«, dijo la ministra. La diputada Carolina Varchi, de Hermanos de Italia, ponente de la ley que lleva su nombre, calificó la gestación subrogada como una «práctica aberrante, con un mercado que mueve miles de millones de dólares.
La primer ministra italiana sigue destacando la importancia para el continente de hacer cambios en esta materia
En el debate se reflejaron todas las divisiones y dificultades del centro izquierda. Destacó la intervención de la diputada Luana Zanella, la líder del grupo Alianza Verdes Izquierda, acompañada por un gran aplauso de las derechas cuando negó que pueda haber gestación subrogada solidaria, práctica que, según la diputada Zanella, explota el cuerpo de la mujer y es una forma de violencia contra el niño.
Los expertos consideran que la Ley Varchi, criticada por las familias LGTBI, es una bandera ideológica, que servirá para intimidar. Lo admite incluso la ponente Varchi: «Sirve para desalentar esta práctica aberrante». Los expertos explican que el código penal italiano prevé que un delito cometido en el extranjero, para que sea condenado en Italia, debe ser también perseguible en el país donde se comete. Al ser legal la gestación subrogada en Estados Unidos, en Canadá, Reino Unido, Dinamarca o Portugal, entre otros países, una pareja italiana podría recurrir a ella en esos países, aunque a su vuelta tendrían dificultades. El Gobierno Meloni ordenó a los ayuntamientos no inscribir en el registro civil a los hijos de parejas homosexuales nacidos en el extranjero con gestación subrogada.
El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo consideró el pasado mes de junio que es legítima esa decisión de Italia. Afirmó el Tribunal que la alternativa es la adopción.
ABC
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