martes, 13 de noviembre de 2012

EL COMERCIO: "Villarán no debe guardar silencio ante corrupción de regidores

LIMA.- En lugar de guardar un clamoroso silencio, la alcaldesa de Lima tendría que haber condenado ya públicamente las vergonzosas intervenciones que dos altos funcionarios de su municipalidad, Gustavo Guerra García y Juan Tapia Trillo, director y presidente de Pro Transporte, respectivamente, tuvieron frente a representantes de la Confederación Nacional de Empresas de Transporte (Conet), respecto del tema de las licitaciones de corredores viales que Pro Transporte va a llevar a cabo. La alcaldesa, además, debería separar a estos señores de sus cargos.

Motivos para estas medidas sobran. El escándalo del video protagonizado por estos dos funcionarios ha venido a ensuciar lo que acaso sea el principal activo de la gestión de Villarán: su imagen de honestidad y juego limpio. Y lo ha hecho en el aspecto clave de la reforma del transporte público limeño, acaso el reto más importante que se ha planteado la administración de la alcaldesa. Un aspecto, por lo demás, que ya se había visto manchado con los fraudulentos “negocios” en que aparentemente habrían incurrido los regidores Juan Valer Coronado y Cayo Tito Quilla, de la Comisión de Transportes, ambos del partido de la señora Villarán.

Por otro lado, el lamentable episodio boicotea un momento en el que la alcaldesa parecía haber finalmente imprimido viada a su gestión con la tan sorpresiva como aplaudible presentación por parte de su municipalidad de iniciativas privadas por un total de US$4.000 millones.

Los señores Guerra García y Tapia han dicho que sus declaraciones han sido sacadas de contexto. No obstante ello, no se entiende en qué contexto habrían estado bien las cosas que ellos dicen –y ofrecen– en el video que propagó “América noticias”.

Así, en el mencionado video se oye a Guerra García decir que la municipalidad y los transportistas nacionales del Conet deben hacer una “sólida alianza” contra “los capitales extranjeros”, entre otros, para luego especificar que “es perfectamente factible hacer este concurso y al mismo tiempo que ganen los actuales operadores de los corredores, que es el objetivo que nos ha impuesto Susana Villarán, ¿OK?”. Y, claro, lo peor de estos dichos no está en la demagogia chauvinista implícita en la “alianza” contra “los capitales extranjeros” (aunque uno hubiera creído que quienes tendrían que ganar los concursos son los que puedan ofrecer el mejor servicio a los menores costos a los usuarios del transporte limeño, al margen de sus nacionalidades). Lo peor está en la insinuación de que la municipalidad que convoca a los concursos puede de alguna manera asegurar de antemano la identidad de los ganadores de los mismos (de tal forma que fuesen aquellos a quienes el funcionario estaba hablando) y, más gravemente aun, en la afirmación de que la alcaldesa habría dado una orden en este sentido. Y es que esto ya no habla simplemente de alguien que mantiene –o que al menos está dispuesto a azuzar– los prejuicios de la tribu, sino también de fraude. Esto es, de una intención de engañar a todas las otras empresas –extranjeras o no– que se fuesen a presentar a las licitaciones, además de al público limeño, al que se le hace creer que los concursos sirven para asegurar que sus corredores viales serán entregados a los postores más eficientes.

¿Puede la alcaldesa dejar que un alto funcionario suyo se atreva a involucrarla públicamente en algo así sin tomar medidas tajantes que la distancien de esa persona?

El señor Tapia, por si lo anterior fuese poco, fue mucho más explícito que las insinuaciones del señor Guerra García y no dejó dudas en lo que estaban proponiendo: “Existen las formas y mecanismos para poder garantizar que con unas bases adecuadamente constituidas, ustedes van a ganar [...]. Si nos ponemos de acuerdo con ustedes y qué requisitos vamos a pedir, ustedes van a ganar”.

Las explicaciones dadas por los funcionarios, finalmente, no han aclarado nada de lo sucedido. El señor Guerra García, por ejemplo, ha declarado que su trabajo le “exige intentar convencer a los transportistas de los beneficios de la reforma”. ¿Acaso quiere decir que les dijo lo que les dijo solo para convencerlos, sin intenciones de cumplirlo después? También ha señalado que los transportistas que se oponen a la reforma están “detrás” de la propalación del video. Y puede que sea cierto, pero ello no borra el enorme problema de lo que está “en” el video, y, por tanto, “delante” de todos, incluyendo a la alcaldesa Villarán, de quien, repetimos, se espera una firme decisión.

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