martes, 13 de marzo de 2012

Dr.Maestre : Los gays amordaza a los que queremos meditar sobre la homosexualidad


LIMA.- Fernando Maestre decidió dejar la Medicina y dedicarse al Psicoanálisis. No se arrepiente: hoy, gracias a Era Tabú, el programa que tiene en RPP –y que cumple 18 años–, y a su columna sabatina en Perú21, es el psicoanalista más conocido del país.

El psicoanálisis no es ciencia…
Gracias a Dios (risas). Es un pensamiento libre basado en las evidencias; es una cultura, un conocimiento profundo de la mente humana, que tiene como característica analizar el lenguaje, las palabras, el tono, el sentido oculto. El lenguaje nos da toda esta información.

¿Quién es Freud para usted?
El padre, el descubridor de todo, un genio.

Dicen que el problema de Freud está en que todo lo explica a través del sexo…
Es una falsedad. La concepción que tiene el psicoanálisis de la sexualidad no es la que todos tenemos. Lo que pasa en una cama –entre un hombre y una mujer o dos hombres o dos mujeres– es sexo. El psicoanálisis habla de la psicosexualidad, aborda los vínculos humanos, la ética en el amor, la capacidad de separarse, el manejo de los celos. En Era Tabú me consultan de todo.

¿Es serio contestar de todo cuando solo se tiene unos pocos minutos para abordar cada caso?
Hablo de psicosexualidad. Lo que busco es que el paciente se abra y que cuente su historia. El abordaje que hago no es un consejo: repregunto para que amplíe ángulos oscuros de su relato, cuestiono y reflexiono a partir de lo dicho; descifro lo que se me cuenta y esto lo llevo a los ojos del paciente.

¿Es parte de nuestra naturaleza meternos en problemas?
El ser humano sí puede evolucionar. El problema es que vivimos en un mundo gobernado por la sociedad de consumo, y la sexualidad ha entrado en este círculo. Lo que está pasando entre los jóvenes es espantoso: los constantes cambios de pareja, el sexo con drogas…

¿Es conservador?
No. Soy respetuoso de las pulsiones humanas y de la ética con la que hemos nacido. Si le da la gana, puede practicar su sexualidad como animalito, pero esa no es la tendencia humana, que es estar en pareja. También está la tendencia de buscarse otras mujeres. Freud lo dijo: todos tenemos muchas tendencias perversas, somos exhibicionistas, bisexuales, sádicos, crueles…

¿La bisexualidad es una perversidad?
No. En psicoanálisis, el concepto ‘perversión’ no es el que maneja la sociedad, sino el que viene del latín: “Vaciar fuera de”. Si les damos rienda suelta a nuestras tendencias, desaparece la cultura, que nos obliga a manejarnos en la sexualidad dentro de la monogamia.

¿Usted es un ejemplo?
He tenido mis tropezones, como cualquier otro ser humano. Yo no soy ningún santo ni ningún casto.

¿Cree que la homosexualidad es una enfermedad?
No. Es el resultado de una evolución. Desde que los norteamericanos dijeron que no es una enfermedad sino una conducta distinta, se ha convertido en un dogma del cual ya no se puede ni pensar ni reflexionar ni cuestionar. Hoy, estudiar cómo crece un niño, cómo se vuelve como una señorita y cómo se convierte en homosexual está prohibido, pues lo ven como homofóbico, desgraciado, maldito. El grupo gay amordaza a todos los pensadores, a todos los que queremos meditar sobre la homosexualidad. A pesar de esto, se sigue pensando y escribiendo. Por eso, se sabe que hay más de una forma de homosexualidad: desde aquellos que están mentalmente alterados y quieren ser mujeres, pasando por quienes pasan por la libre determinación, producto de una serie de vicisitudes que vivieron en su infancia.

¿Su mirada es tolerante?
Totalmente. Es respetuosa y jamás persecutoria. Yo creo que el modo de gozar que tiene el ser humano debe ser respetado, siempre y cuando no sea violento.

¿Ser bisexuales no nos haría más tolerantes?
No. La condición para ser tolerante es ser humanista. Yo lo soy. Lo único que les pediría a los homosexuales es que sean buenas personas, que no sean mentirosos ni falsos con sus parejas, que amen de verdad.

¿Hay más promiscuidad entre los homosexuales?
Conteste lo que le conteste, voy a quedar como un homofóbico. Por más que quieran equipararlas, no es lo mismo una pareja homosexual que una heterosexual. En la convivencia, la unión hombre-mujer presenta más ventajas y facilidades para su subsistencia en el tiempo. El hombre tiende a ser cazador y a escaparse. La mujer, por su estructura biológica, anatómica y psicológica, no lo es tanto porque tiene un útero, y sabe que puede tener un bebé allí, y que necesita al marido al lado para que la acompañe. Los heterosexuales buscan la reconciliación y el perdón con más facilidad. Las parejas homosexuales –sobre todo entre hombres, ambos cazadores, por su tendencia a la búsqueda de nuevas cosas– se rompen con más frecuencia.

Fuente: Perú21

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