sábado, 18 de febrero de 2012

Aldo Mariátegui: "El Espionaje"


Hay películas que se repiten hasta con casi el mismo casting... Justo en momentos en que la carrera política de Villarán se halla contra las cuerdas -sea en la campaña, sea en la alcaldía- aparece por TV un periodista amigo con un audio que desacredita a un contendor (Lourdes, Marco Tulio), que está hablando básicamente bobadas.

Sorry, pero yo no me trago esa teoría de Rosa María Palacios de que no hay que ver quién tiró la bengala sino lo que iluminó esta, que ella enarboló -¿por qué será?- durante el escándalo de los "petroaudios" en un célebre y revelador artículo que publicó por aquellos años en P.21 ("Entre la luz y las tinieblas", 11 de octubre del 2008). Ya son dos veces seguidas que se dan casos de espionaje que casualmente han beneficiado a la misma figura política, lo que levanta muchas suspicacias. No afirmo que Villarán esté detrás de esto, pero sospecho que existe por allí una red caviar que no vacila en usar métodos montesinistas, de los cuales tanto abominan en público, para bajarse a sus rivales. ¿No era que los caviares son el baluarte de la moralidad, la conciencia ética de este país, los impolutos que tienen el monopolio de la honradez? ¿Acaso la vez pasada escuchamos a Villarán condenar el "potoaudio"? ¿Acaso ahora su teniente alcalde Zegarra en algún momento ha lamentado que se invada así la privacidad de Marco Tulio? Lo más grave es que esto ya ni siquiera fue un "chuponeo" telefónico sino que al parecer se han sembrado micrófonos o se han utilizado externamente aparatos de rebote. Tampoco he visto incomodarse para nada a AAR al presentar esto y más bien se ha prestado feliz a difundir esta operación de espionaje (aunque por lo menos convocó al espiado para que dé su versión). Después no nos quejemos los periodistas si los congresistas terminan imponiendo exitosamente la llamada "ley mordaza" contra estas interceptaciones. Solitos nos lo estamos buscando. Tampoco se quejen después Villarán y su gente si por allí les sacan audios comprometedores.

De otro lado, los audios no son nada terribles. Aparte de mostrar a Marco Tulio como un bocón al que le gusta fanfarronear frente a subordinados, aquí no se verifican esas teorías caviares de que detrás existe una gran bolsa de dinero de oscuros intereses que quieren hacer negocios con la ciudad, que Castañeda es el titiritero de Marco Tulio, que todo esto es un complot de Kouri, que se quieren bajar a Villarán porque es honesta y todas esas bobadas que han andado repitiendo los caviares y los rojos para desprestigiar el proceso de revocatoria. Digan lo que digan partes interesadas como Zegarra, la recolección de firmas para la revocatoria goza de buena salud, sigue a todo tren y a los críticos de Villarán, que son la mayoría de la población limeña, les importa un pito los dichos del pintoresco Marco Tulio y lo que quieren es tener un alcalde de verdad sentado en el sillón municipal. No están buscando hacer alcalde a Marco Tulio, sino sacar a una inútil. Es previsible que ahora salgan también a hacerse las víctimas para tratar de bajar su altísima desaprobación en las encuestas, pero en realidad aquí la única víctima es la privacidad de Marco Tulio.

Por Aldo Mariategui
Director Diario El Correo

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