miércoles, 15 de febrero de 2017

La Igualdad de Género es "el caballito de troya" de la Ideología de Género

LIMA.- Según una reciente encuesta de Datum, el 52% de los peruanos no sabe lo que es la ideología de género (IdG) y el 82% cree que la IdG es diferente de la igualdad de género (IG). La confusión aumenta cuando la ministra de Educación niega que haya IdG en el currículo y que solo plantea la IG, cuando lo cierto es que la IG es una meta de la IdG.

Definamos los términos. Género es un término lingüístico que incluye lo neutro y hoy en día significa el “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico” (RAE).

Ideologías, en la historia del pensamiento, son aquellos sistemas que, a partir del siglo XVIII, absolutizan alguna dimensión humana: liberalismo (libertad política o económica); cientifismo (experiencia empírica), romanticismo (las pasiones), etc. Las absolutizaciones son, al menos, ambiguas al omitir o excluir aspectos que forman parte de lo humano.

La IdG nace del pensamiento de Simone de Beauvoir para quien “no se nace mujer: se llega a serlo” por los roles sociales. Décadas después John Money le dio apariencia científica con los términos “identidad de género” y “rol de género”, según los cuales la sexualidad es psicológicamente indiferenciada al momento de nacer y son los roles y experiencias las que la vuelven masculina o femenina, con independencia del sexo biológico. Sus ideas tuvieron amplia repercusión, no así su experimento con David Reimer y su hermano gemelo, que demostró lo falso de su teoría: léalo en Google.

Para la IdG, la IG debe eliminar las diferencias entre “femenino” y “masculino”, porque aunque se basen en una diferencia biológica sexual, entiende que son nociones construidas diariamente en la interacción social, que permite el intercambio de roles, al punto de aspirar a que la identidad no sea algo fijo sino en continuo cambio según la percepción del individuo. No admite los límites de la naturaleza: plantea la “autocreación” a voluntad. De allí que las siglas del colectivo LGTBIQ aumenten continuamente y que prefieran el género al sexo para determinar la identidad.

¿Qué propone el currículo escolar? La meta de IG de acuerdo con la IdG (Cfr. p. 12, 16, 22, 21, 30…). Por razones de espacio solo transcribo dos párrafos: 1) “Si bien aquello que consideramos 'femenino' o 'masculino' se basa en una diferencia biológica sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones” (p. 16). 2) Vivir “su sexualidad de manera plena y responsable: es tomar conciencia de sí mismo como hombre o mujer, a partir del desarrollo de su imagen corporal, de su identidad sexual y de género, y mediante la exploración y valoración de su cuerpo […] También implica identificar y poner en práctica conductas de autocuidado frente a situaciones que ponen en riesgo su bienestar o que vulneran sus derechos sexuales y reproductivos” (p. 30).

Si le quedan dudas sobre los alcances de estas frases, vaya a las páginas web de las ONG que apoyan el currículo: el centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, el Movimiento Manuela Ramos, Promsex, Demus, Católicas por el Derecho a Decidir y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Sus planes de capacitación se orientan a la IG entendida como construcción y deconstrucción de la identidad personal en todas las modalidades imaginables y al aborto: no a la igualdad de oportunidades que todos queremos.

¿Defenderían el currículo si no promoviera la IdG? No seamos ingenuos. Señora ministra, estos y otros aliados del currículo demuestran que usted no dice la verdad. Por el bien del país y la democracia: ¡rectifique!

Luz Pacheco Zerga
Profesora de la Universidad de Piura
El Comercio

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